Lunes, 21 Octubre 2019

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Rompiendo el silencio

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carlosruaPor Carlos Rúa.

Vientos de esperanza soplan a favor de los pueblos ancestrales con la aparición en escena de procesos de renovación que vienen avizorando un camino de inclusión social y la señal encendida, anunciando la llegada de un bicentenario con una nueva carátula vertida del pulso entre dos lados de una sociedad que se niegan con justa razón mutuamente.

En una esquina están quienes han decidido el uso de las armas para matar gente inocente, el poder como instrumento de generación de miseria y exclusión forzada, la resequedad del planeta por todos los puntos cardinales de la tierra, el envenenamiento masivo y la transformación de plantas medicinales en uso tóxico como la cocaína, por ejemplo, la desigualdad profundizada, la restricción de las libertades individuales, el derecho de expresión, reunión, circulación, la falta de respeto y reconocimiento de las diversidades étnicas, sexuales y culturales, entre tantas acciones de terror y horror contra la inmensa mayoría de las comunidades.

Y en la otra esquina, los defensores de la tierra, del agua, de la palabra hablada y cantada, de la sazón materna, de la alimentación saludable, de la farmacopea ancestral y natural, de la libertad y de la esperanza para que la vida y lo vivo sean posibles en el planeta y sus moradores tomen como precondición la solución pacifica y dialogal de las contradicciones y la búsqueda de la alegría y el vivir bien como prisma gravitador de la convivencia y del hacer cotidiano.

Para la reconstrucción y recuperación de esta carátula y de esta nueva parrilla temática, es necesario no solo los medios propios de comunicación destinados a la producción de la imagen del sonido, la percusión de los pueblos y los contenidos que se parezcan al tamaño de los sueños y la consistencia de nuestras raíces, sino también un espacio articulador de la movilización, las acciones comunes, del trámite de los acuerdos entre afrodescendientes, las evaluaciones y las planeaciones y el tratamiento intraétnico de nuestras propias diferencias internas.

En esta mirada de posibilidades es comprensible la aparición de una parrilla audiovisual y sonora en las Américas que tenga como carga preponderante reflejar la vitalidad y retonificacion del derecho de información, comunicación y reafirmación de los pueblos ancestrales y afrodescendientes. No obstante, esta parrilla afrodescendiente no puede verter de la existencia de: 1) Un espectro electromagnético y 2) Una señal radio eléctrica satelital monopolizada y privatizada concebida como instrumento para la consolidación del patrimonio, la riqueza de grupos minoritarios de poder y que se reparten la señal encendida dependiendo de los gobernantes de turno como si se trata de algo personal y de propiedad de grupos económicos de privilegio.

Texto completo.

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