Sábado, 11 Julio 2020

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RACISMO: La pandemia más larga de la historia

Opiniones del Palenque infantil

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La invasión del coronavirus

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Por Alfredo Augusto Alzamora Arévalo.
Docente y reconocimiento Palmas Magisteriales (Perú).

alzamoraTodo empezó de un momento a otro. Se activaron las alarmas en las fronteras porque una fuerza enemiga con mucho poder había ingresado al territorio. Fue entonces que la nación Lozana, convocó a todas las fuerzas armadas, junto con sus reservas, para expulsar al invasor, declarándose la guerra a lo largo y ancho de toda su región.

Los lozanos eran organizados y sus fuerzas de defensa estaban constituidas por millones de soldados entre los cuales se encontraban los macrófagos que  eran los soldados más grandes, rudos, fuertes, que tenían como habilidad engullir al enemigo en grandes cantidades, de allí su nombre. Por eso estarían en la primera línea de combate en esta guerra, que se había declarado para   luchar en forma bravía contra este gran enemigo formado por un ejército muy poderoso de virus, llamados los coronavirus; que tenía una alta capacidad para camuflarse entre el suelo, las rocas, los árboles, el agua y hasta en el aire, en esta guerra intempestiva que tenía la nación Lozana.

Acompañaban en segunda línea de combate a los macrófagos, los linfocitos B y T; que eran excelentes soldados muy valientes y expertos en defensa interna y externa, les seguían los neutrófilos y un grupo de guerreras células dendríticas.

Los lozanos siempre habían estado preparados para hacer frente a cualquier  extraño que pretendiera apropiarse de su territorio; pero los coronavirus  contaban con diversas estrategias para neutralizar las fuerzas de defensa de  la nación invadida, estas estrategias estaban impresas en los genes de los  virus, tal es así; que podían engañar a las células lozanas, casándose con ellas  para luego convertirlas en sus aliadas, luchando contra su misma nación y teniendo muchos hijos coronavirus.

Al verse  declarado el conflicto, llegó el primer día de combate y la nación Lozana salió con todos sus ejércitos a repeler el ingreso de los usurpadores, entablándose una cruenta batalla; resultando que, en este primer duelo, a pesar de las armas que tenían para hacer frente a los coronavirus, los lozanos tuvieron varias bajas en su ejército y se dieron cuenta que su armamento no era el suficiente, ni tan efectivo, para acabar con los coronavirus; fue por ello  que el comandante general de las fuerzas armadas, un linfocito T, tuvo que llamar al ejército a replegarse en sus cuarteles que estaban construidos con enormes fortalezas y a los cuales el ejército invasor no podría ingresar. 

Su repliegue lo hacían con la finalidad de estudiar mejor al enemigo y ver una  estrategia adecuada que les permitiera salir victoriosos y ganarles a  este extraño enemigo que por el momento parecía invencible.

Mientras tanto en la nación Pícara, que era vecina de la Lozana, ocurría la  misma situación de invasión por los coronavirus; las fuerzas de defensa de dicho territorio estaban comandadas por un mandatario muy soberbio, ególatra y arrogante y presumían de ser muy listos para hacer frente a esta fuerza extraña de los coronavirus, que como se sabía; eran especialistas en camuflarse y golpear a su enemigo en distintos momentos y con estrategias muy hábiles. Estos tenían como consigna acabar con las primeras líneas de defensa constituidos especialmente por los guerreros macrófagos y los soldados linfocitos B y T. 

Durante el primer día de batalla las fuerzas de combate de la nación Pícara,   que por cierto no tenían armamentos adecuados, tampoco un buen blindaje, ni siquiera el número suficiente de soldados, pero se creían muy vivos y desafiantes, se enfrentaron en una feroz batalla contra los invasores coronavirus; perdiendo una parte de su ejército. A este sufrido revés, no le prestó mucha atención el soberbio comandante pícaro, y  en vez de llevar sus huestes a replegarse, minimizó el hecho y no hizo caso a las recomendaciones de sus asesores, para que se replieguen, pues su autoritarismo y vanidad, lo conllevó a desconocer la fuerza brutal de los coronavirus.

Llegado el segundo día de combate, el mermado ejército de linfocitos, macrófagos, neutrófilos llegaron a enfrentarse otra vez contra este poderoso ejército, que para entonces se había ya incrementado. En esta segunda batalla  perdieron más de la mitad de sus fuerzas de defensa que vendrían a ser sus  anticuerpos, situación que pareció no darle importancia el mandatario de la nación Pícara y prosiguió subestimando a los coronavirus porque se creía que él tenía las fuerzas suficientes para no ser vencido. 

Necio el jefe pícaro, condujo nuevamente a los pocos soldados que le quedaban, a otro tercer combate. Se negaba a reconocer que había perdido más de la mitad de sus ejércitos, tampoco quería replegarse en sus cuarteles, pues era notorio la diferencia de fuerzas. Fue así como el soberbio comandante en un acto suicida llevó a su diezmado ejército a otra batalla más. Los coronavirus se habían incrementado notablemente, ahora eran diez veces más y no pasó mucho tiempo para doblegar a los pícaros, situación por la cual les fue muy fácil vencer a esta nación. Habiendo perdido todas sus fuerzas de defensa, la nación Pícara, fue tristemente eliminada, quedando sin ningún habitante. Hecho que por cierto se convirtió en una triste noticia y de gran preocupación para todas las naciones del planeta.

Por otro lado en la nación Lozana, empezaron a organizarse, a fin de contraatacar a los  coronavirus de manera polifacética, tomaron medidas  preventivas, pusieron más barreras a sus fortalezas, se prepararon y les entregaron mejores armas a todo su ejército de anticuerpos, ¡tenían la consigna de expulsar y acabar con estos extraños individuos!

Por ello se propusieron impedir la reproducción de los coronavirus, identificando y eliminando las reservas naturales de donde surgían.  Investigaron que ante la salubridad sucumbían en masa, por ello fueron cercando paulatinamente con armamento provistos de jabón, lejía, alcohol y otras sustancias, pero fundamentalmente les dieron una buena alimentación a sus ejércitos, pero también contaron con la presencia de un batallón de nanorobots, hechos por el ingenio de sus científicos. Con estas armas los coronavirus fueron todos eliminados, quedando la nación Lozana limpia de estos elementos. Las demás naciones al ver estos resultados, solicitaron el apoyo a los lozanos, los cuales muy solidariamente fueron en su ayuda y de este modo todas las naciones del planeta, quedaron libres de este tipo de virus.

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