Sábado, 23 Octubre 2021

logo para cedet                                            Año 2021. Edición N° 15 / Registro ISSN-L: 2709-8079

TEMA En memoria de Carlos Velarde Reyes (Cito). A cinco años de su partida. Sus documentos de trabajo y opiniones que guardan vigencia

COLUMNISTAS

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Lilia Mayorga

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Carlos Velarde Reyes. “Cito”

Siempre te llamaba así, por tu nombre completo cuando te veía por las mañanas, después simplemente “Cito”. Ya ha pasado tanto tiempo de no escuchar tu voz y ver tu rostro barbudo, no puedo ni quiero olvidarte, querido Cito.

Cuando llegaste por primera vez a la oficina allá por los años 1998, no lo recuerdo exactamente, solo hablabas con Oswaldo y el grupo que se reunía para organizar el colectivo afroperuano, no importa el nombre, solo quiero recordar tus inicios. Después te convertiste en uno de los pilares de la institución. Espero que lo hayas sabido, que te convertiste para mí en uno de los seres más queridos, no suelo demostrarlo, soy muy parca

Hoy por hoy la oficina sigue caminando, hay nuevos proyectos, se han publicado libros, organizado eventos, ya vamos por el IX seminario, la revista D´cimarrón ahí va, pero sabes, nada será igual sin tus recomendaciones y críticas. Cito, no puedo entender por qué te fuiste tan pronto cuando sabías todo lo que faltaba por hacer, la verdad, no logro entender algunas muertes. Gloria Gonzáles alguna vez, me dijo “Cuando la gente se va es porque acá ya cumplió”. Y la verdad que a partir de ahí empecé a analizar todo lo que le diste al Movimiento Negro, te compraste la causa, te metiste con todo, aportaste todo tu conocimiento y sabiduría, hoy siento que el movimiento perdió a uno de sus grandes colaboradores.

No tienes idea cómo extraño esas largas conversas que teníamos, no había tema que no conocieras, hablar contigo, sobre todo de política, era un deleite, cuánto aprendizaje, ah y cómo olvidar los comentarios de tenis… nuestro preferido “Novak Djokovic”. 

Cito, la oficina ya no es la misma para mí. Eras nuestro respaldo, nuestro amigo, a veces padre; algunas veces te comportabas como el enemigo, nos hacías ver los errores… cuando ya los habíamos cometido; nos molestábamos contigo, pero eso era enseñanza, ahora lo entiendo. Cómo no reconocer el respaldo académico que teníamos contigo. Gracias por tanto.

Cito, las navidades en la oficina se fueron contigo, ya no es posible tener esas reuniones donde compartíamos, cantábamos, nos dejabas que hiciéramos pedidos de canciones, pero como tú tenías la guitarra, “El Poder”, tocabas lo que te daba la gana. Solo nos reíamos, cantábamos y gozábamos. Cuanta nostalgia.

¡Hasta siempre amigo, camarada!!!!!

Lilia Mayorga

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